Probando Garnier Olia gracias a trnd

Hace tiempo que formo parte de trnd, una comunidad de marketing word of mouth en la que la comunidad comparte sus ideas respecto a los nuevos productos y cada poco tiempo cuentas con la posibilidad de probar nuevos productos en tu casa y difundir sus ventajas entre tus contactos.

El último de estos proyectos en el que he tenido la ocasión de participar es un estudio sobre Garnier Olia, una nueva línea de tintes sin amoniaco de Garnier.

La verdad es que cuando me inscribí en el proyecto estaba bastante harta de mi imagen y me apetecía volver a ser pelirroja, pero, al ver la gama de colores, y dado que son bastante naturales, no encontré mi color ideal (que requiere que previamente me decolore: soy rubia muy oscura según los catálogos de tinte, castaña clara cuando me miro al espejo, y mi sueño es ese naranja cobrizo de las escocesas), así que opté por el castaño oscuro violín.

Conforme iban pasando los días, lo iba pensando y me iba aterrorizando… Tuve un intento de teñirme de violín a las 20 años y el resultado fue más parecido a una buganvilla que a cualquier otra cosa. Se me quedó el pelo completamente fucsia y ahora mismo no me puedo permitir ese tipo de excesos.

Pero, en fin; un compromiso es un compromiso, así que me lancé a la piscina y nada más recibir el paquete me propuse teñirme este fin de semana, a pesar de los comentarios de incredulidad de mi jefe, que estaba conmigo cuando recibí el paquete y que no entendía muy bien qué era eso de «reflejos morados».

Así que al llegar el viernes a casa, me puse manos a la obra…

La primera sensación fue que huele increíblemente bien: parece más una mascarilla que un tinte. Apetece echárselo. El aplicador resulta muy cómodo de usar y los guantes son probablemente los mejores que he visto en un pack de coloración en casa (siempre acabo usando los míos propios porque todos se me caen). La textura es como de champú, incluso un poco más líquida, lo que facilita muchísimo extenderlo. Aunque debo reconocer que yo lo hice de forma bastante desordenada (soy un poco desastre y la verdad es que me preocupaba más no manchar el lavabo que otra cosa, aunque las manchas salen muy bien, tanto del baño como de la cabeza), cuyo resultado se verá después…

Enseguida la mezcla cambió de color y el morado empezó a intensificarse, mientras yo me moría de miedo pensando en mi futuro pelo fucsia.

Durante el tiempo de espera estuve haciendo el tonto con el móvil, en el que me había puesto el temporizador, y de pronto vi que no aparecía la cuenta atrás, de forma que no sabía cuántos minutos habían pasado… Intenté echar cuentas pero no tenía ni la menor idea, así que, por si acaso y para evitar que el tono fuera demasiado intenso, empecé a aclararlo. Mientras me duchaba empezó a sonar el teléfono, así que lo tuve puesto como cinco o diez minutos menos del tiempo de espera recomendado.

Resultado: entre la aplicación desigual y los veinte minutos en vez de treinta de exposición, el color ha subido regular… ¡¡Pero el resultado es increíble!! Ha quedado desigual pero muy original, solo un poco más oscuro que mi tono natural, y con la luz se ven los reflejos morados, en unas zonas del pelo más que en otras. ¡Me encanta!

Así que ya sabéis: si queréis un tinte que huela bien y que, a pesar de no llevar amoniaco, está listo en 30 minutos, Garnier Olia.

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